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El Chaltén: qué caminata elegir según tu nivel

El Chaltén se llama a sí mismo capital nacional del trekking y, por una vez, el eslogan es verdad.

Isaac Cantos  ·  3 min de lectura

Lo mejor de El Chaltén no es el paisaje, que ya es decir, sino lo fácil que resulta acceder a él. Todos los senderos salen del propio pueblo. No hace falta coche, ni excursión organizada, ni madrugar para coger un transporte. Sales de tu alojamiento, caminas cuatro manzanas y ya estás en el sendero. Eso, para alguien acostumbrado a las montañas europeas, es un lujo enorme.

La caminata estrella es la Laguna de los Tres. Son unas nueve o diez horas ida y vuelta, alrededor de veinte kilómetros, con un último tramo muy empinado que se sube despacio. Arriba está la laguna, justo a los pies del Fitz Roy, y es de esas vistas que justifican un viaje entero. No es técnicamente difícil, no hay que trepar ni usar equipo especial, pero es larga y exige estar en forma razonable. Hay que salir temprano, llevar comida y agua y aceptar que la última hora se hace dura.

Si eso os parece demasiado, la Laguna Capri es la mejor alternativa. Va por el mismo camino durante la primera parte y termina en una laguna con el Fitz Roy enmarcado entre los árboles. Son unas cuatro horas ida y vuelta y la relación entre lo que cuesta y lo que se ve es, en mi opinión, la mejor de todo El Chaltén. Mucha gente que hace esta ruta vuelve al pueblo pensando que no se ha perdido gran cosa, y tiene razón.

Para un día de mal tiempo o para la tarde de llegada está el Mirador de los Cóndores, que son hora y media en total por una cuesta suave. Se ve el pueblo desde arriba, el valle entero y, con suerte, algún cóndor haciendo lo suyo. Es corta, es bonita y sirve para estirar las piernas después del viaje.

Y queda la Laguna Torre, unas seis horas casi sin desnivel hasta una laguna con témpanos flotando frente al Cerro Torre. Es la opción para quien quiere una jornada completa de montaña sin la subida final de la Laguna de los Tres. El Cerro Torre está tapado por nubes más a menudo que el Fitz Roy, así que hay un punto de lotería.

Hablando de nubes: esto es lo que nadie cuenta antes de ir. El Fitz Roy está cubierto muchos más días de los que sale despejado. La Patagonia tiene su propio clima y cambia en cuestión de horas. Por eso nuestra recomendación es siempre dedicarle dos días completos al pueblo como mínimo, porque así se multiplican las opciones de pillar una mañana buena. Quien va un solo día se juega la foto a cara o cruz.

Sobre qué llevar, con sentido común basta. Calzado de montaña de verdad, no zapatillas de ciudad, porque hay piedra suelta y barro. Un cortavientos, porque el viento allí es constante y a veces desagradable. Comida y al menos dos litros de agua por persona, aunque en varios tramos se puede beber de los arroyos. Y protección solar aunque esté nublado, que la radiación en la Patagonia engaña muchísimo. Yo volví del primer día con la cara colorada y el cielo cubierto todo el rato.

Isaac Cantos

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