Las cataratas del Iguazú están en la frontera con Brasil, rodeadas de selva subtropical. El lado argentino es el que se camina: pasarelas que te meten dentro del agua, entre coatíes, tucanes y mariposas.
El error más común aquí es tratarlo como una parada de un día: llegar, ver los saltos y marcharse. Hay mucho más alrededor, y la zona da para quedarse y conocerla de verdad.
Qué hacer
Lo que recomendamos después de haberlo hecho nosotros.
Garganta del Diablo
El salto principal, visto desde arriba. El ruido y el vapor de agua no salen en ninguna foto.
Circuito inferior
El que te acerca al agua desde abajo y deja empapado. El mejor para la primera mañana, con luz suave.
Paseo en lancha
La Gran Aventura entra hasta la base de los saltos. Se sale calado y riéndose.
Selva de noche
Con guía, para escuchar la fauna cuando se van los autobuses. Otro parque completamente distinto.
Salirse del parque
Puerto Iguazú, la Triple Frontera, las minas de Wanda o las ruinas jesuíticas de San Ignacio. Es lo que casi nadie hace y lo que cambia el viaje.
Lo que no recomendamos
Hospedarse en el hotel y ver solo las cataratas. Es lo que hace la mayoría y es desaprovechar la zona. Misiones tiene selva, cultura guaraní y jesuítica y una frontera con tres países a un rato en coche. Con una noche más se ve otra cosa completamente distinta.
Viajes que pasan por aquí
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